La Emperatriz de los Etéreos

Me veía sumergida en un laberinto de libros pero de pronto algo me llamó la atención. Era el canto de un libro de tapa dura, azul cristalino, como el color de una piscina sin ondas que la perturben. Me acerqué a él, y lo desencajé de entre «El juego de Ender» de Orson Scott Card y «El Hobbit», de Tolkien. Era La Emperatriz de los Etéreos. Y bajo el título un nombre, en pequeñas letras negras, me aclaraba el origen de aquella belleza: Laura Gallego García. Me lo llevé.

Laura Gallego

Conocí a esta autora cuando el primer tomo de su trilogía mejor vendida, Memorias de Idhún, llegó a mi poder. Fue aquella historia tan simple y a la vez tan perfecta la que me hizo enamorarme de aquella joven filóloga, que cuando era joven solo puso crear un personaje perfecto, Jack, al que dio vida unos años después en sus novelas. Y aunque Jack, como tal, solo fue el protagonista de las memorias del planeta Idhún, ese estereotipo quedó marcado de alguna forma, dejando un sello en Laura.

Ahora ronda los 30 años, es joven aún, y sigue escribiendo novelas juveniles. Empezó con Crónicas de la Torre, un conjunto de cuatro libros donde su protagonista, Dana, era una niña que se terminó convirtiendo en Archimaga, y su mejor amigo era un joven fantasma rubio, de ojos verdes.

Yo me leí antes «Memorias de Idhún» que «Crónicas de la Torre», pero cuando me leí esta segunda saga entendí que aquel amigo invisible de Dana era el propio Jack, o por lo menos ese mismo personaje que tanto atrae a la valenciana. Y veremos que en esta novela el protagonista también tiene mucho de ese chico de ojos verdes.

La magia invade sus historias, grandes cuentos para adultos y adolescentes que te llevan a mundos que quisieras conocer sin falta, a lo que ansías viajar.

Cuando encontré «La Emperatriz de los Etéreos» esperé con todas mis fuerzas que eso me volviese a ocurrir. Pero, a pesar de su maduración como escritora, entendemos que nunca volverá a escribir nada como aquellas historias sobre la guerra de las serpientes contra Idhún.

Se sigue notando ese toque a lo Rowling, con mezclas de historias fantásticas ya escritas y que ella admira, y por eso creo que puedo confirmar que la magia nunca abandonará sus escritos.

La Emperatriz de los Etéreos

Nos encontramos ante una historia mucho más infantil de lo que nos tiene acostumbrados. Una historia lineal y sin mucho argumento. Las descripciones son pobres, y el viaje se hace corto, al igual que su lectura. Incluso podríamos compararlo con sus primeros trabajos, como con las aventuras de Dana en «Crónicas de la Torre», que, muy a mi pesar, fueron algo sosas en comparación con el mundo que nos fue presentado en Idhún.

Pero yo digo: ¿Es esto un problema? No lo creo así.

Nada más empezar el libro te das cuenta de que es la historia más tierna que vas a leer nunca, y que sus personajes, a pesar de no estar descritos perfectamente y con tanto detalle, son personas perfectamente formadas, coherentes y muy bien construidos. Cada personaje es un mundo, y cada uno tiene lo suyo, y lo de nadie más. Todos saben cual es su rol a la perfección.

Nos vamos a encontrar, como ya es habitual, un mundo creado expresamente para aquellos a los que les encanta soñar. Un mundo de nieve, hielo y cristal, donde la luz del sol ya no es conocida entre la gente, y donde no podremos encontrar ni un milímetro de tierra fértil. Hace mucho tiempo que todo eso se fue. ¿Por qué? Porque la Emperatriz de los Etéreos desterró a la Diosa, a aquella que dio la vida a todo, convirtiendo el mundo en un témpano de tierra helada.

Sinopsis

Bipa vive en la Cuevas, con su gente, y es la niña más realista que hay en el mundo. No le gusta salir de su hogar. ¿Para qué? Ahí fuera solo hay tormentas de nieve y el frío cala hasta los huesos. Se está mucho mejor al calor del hogar, viviendo con su padre, Topo, y trabajando para mejorar su comunidad, cuidando del ganado y del huerto. Y ayudando a la chamana del pueblo, Maga, que decían que era realmente una maga que sanaba y ayudaba sabiamente gracias al ópalo que colgaba, reluciente, de su cuello.

Pero «La Emperatriz de los Etéreos» habla también de Aer, un chico que vive en su mundo, hijo de Nuba, aquella mujer de mirada triste que un día se enamoró de un extranjero que llegó moribundo a las Cuevas. Aer no era como los demás: su pelo era más claro, sus ojos eran castaños, a juego con sus cabellos, y de constitución más fina, Contrastando con la tez morena, cabellos oscuros y constitución ancha y fuerte de los pobladores de las Cuevas. Como su padre. Y, como su padre, solo deseaba una cosa: llegar hasta la Emperatriz de los Etéreos.

Nuba les había contado ya aquel cuento a los niños de las Cuevas, en el que se decía que en el reino de la Emperatriz la gente vivía eternamente, sin necesidad de comer o de dormir.

Bipa sabía que era un cuento, y nada más. Y no soportaba a aquel chiquillo de tez clara, Aer, que solo soñaba con salir de allí y emprender el largo viaje hasta el Reino de los Etéreos.

Una noche clara, El joven llevó a su más «preciada enemiga» a ver lo que se escondía tras la niebla y que a él le parecía tan hermoso: una enorme estrella azul, que brillaba con siniestra luz sobre el horizonte, y que marcaba el lugar donde se encontraba el palacio de la Emperatriz.

Un buen día Aer desaparece, y Bipa está convencida que ha ido a realizar su sueño y ha seguido el camino que le marcaba la gran Estrella. Así que, según ella, como nadie más iba a salir a buscarlo, ella debía emprender el viaje para traer a Aer de vuelta a casa.

Con la ayuda del ópalo de Maga, Bipa emprende un largo viaje a través de la nieve, encontrándose con mucha gente que quiere seguir los mismos pasos que Aer y presentarse en el reino de los Etéreos. Lo que Bipa no sabía es que aquel periplo la llevaría a peligros insospechados, y que su cuerpo, como todos aquellos que decidían vender su alma a la Emperatriz, cambiaría poco a poco.

¿Encontraría a Aer a tiempo antes de que la muerte, o algo peor, la alcanzase?

Personajes

Como ya he dicho, los personajes de esta historia son precisos y perfectos, cada uno en su papel. Laura Gallego ha sabido crear no solo un mundo nevado mágico, si no unos personajes a juego, tan cristalinos como el hielo.

  • BIPA, la joven chiquilla que crece con los pies en la tierra, la protagonista de esta historia, que sale en busca del joven solo para que Nuba dejase de sufrir. Siempre hablando con palabras precisas y directas, incluso cuando menos conviene. Fuerte de corazón y de espíritu.
  • AER, el chico hijo del Extranjero, tan soñador, alegre, de facciones perfectas y tan apuesto. Todas las jóvenes de las Cuevas están locas por él. Pero ¿quién querría esperar a un hombre que tenía marcado ya el mismo destino que su padre? Emprende el largo viaje del Cambio, hacia el reino de la emperatriz de los Etéreos.
  • NEVADO, el golem de nieve, el mejor amigo que Bipa podrá encontrar jamás. Fiel, silencioso, y repleto de una vida superficial que le llevará hasta donde vaya Bipa. Para mí el mejor personaje que ha creado nunca Laura (a parte de Kirtash, que se llevó mi corazón para siempre desde «Memorias de Idhún»).
  • GÉLIDA, la malvada mujer del país del hielo que solo quiere llegar hasta la Emperatriz y que su testaruda opacidad le impide.
  • LUMEN Y LUX, el primero tan bueno, el segundo no tanto, gemelos, idénticos, y a la vez tan diferentes. Lux será el Señor de la ciudad del Cristal, que intentará impedir el paso a Bipa. Lumen, a pesar del parecido físico, la ayudará en lo que pueda.
  • LA EMPERATRIZ, de la cual no os hablaré. Solo os diré que su poder es tan inmenso, y su luz tan atrayente, que le provocará a Bipa ciertos quebraderos de cabeza.

Mi opinión

Yo ya empecé este libro, que le regalé a mi madre, bajo aviso. Todo el que se lo había leído me había comentado ya que era muy lineal y soso. Y no voy a decir lo contrario, puesto que la realidad es la realidad.

Sin embargo me enganchó, desde la primera página, a causa de la trama, que aunque puede parecer más superflua de lo que parece, esconde mucho más entre líneas, y me lo terminé en un día y medio. Desde luego esta Laura siempre ha sabido reducir mis horas de sueño. A pesar de lo lineal de la historia, he conocido un mundo precioso y peligroso en el que he conseguido meterme a escondidas, entre los copos de nieve, y he visto momentos inesperadamente tiernos y preciosos para cualquier ser humano.

Lo que más me ha enternecido, sin lugar a dudas, es la existencia de Nevado, un muñeco de nieve al que Bipa da vida sin querer gracias al poder del ópalo, y que hace del golem un personaje precioso y entrañable. A mí me hizo llorar en un momento, aunque muchos sabéis que soy muy sentimentalonga. Creo que no puedo describir con palabras lo que me hizo sentir la creación de ese ser, tan amorfo y físicamente traste y pesado, que seguirá a Bipa hasta la boca de la mismísima muerte. Un 10 para Nevado.

El final quizá un poco precipitado, pues me imaginaba algo mucho más elaborado, una sorpresa final que me dijese «Sí, ha merecido la pena». La sorpresa llega, de alguna forma, pero no choca tanto como esperé. Y me pareció que se le podría hacer dado más bombo a la vuelta a las Cuevas (con esto no os desvelo nada, puesto que esto es una historia juvenil en el que al final todo tiene que acabar en su sitio, aunque esté todo algo más cambiado).

Puede que no le guste a todo el mundo, de hecho por norma general decepciona un poco, sin embargo yo se lo recomiendo a aquellos que suelan leer literatura fantástica, porque este libro, a pesar de ser mucho menos extenso (unas 300 páginas), descriptivo y elaborado que historias como «El Señor de los Anillos», «Crónicas de Dragonlace», o «Canción de Hielo y Fuego», invade corazoncitos con un enorme soplo de aire fresco y puro. Algo nuevo para un género que desde que existe solo va a más, y donde la imaginación escasea.

LA EMPERATRIZ DE LOS ETÉREOSes algo nuevo, un toque de imaginación de una mujer que ha sabido cumplir un sueño: crear historias para los que seguimos creyendo que la magia invade todo lo que nos rodea.

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