El Principito

«… no se ve bien sino con el corazón, pues lo esencial es invisible a los ojos» Disfrutaré escribiendo esta opinión, recordando y releyendo las frases que en su día me cautivaron y que aún siguen haciéndolo.

Introducción

Hoy me gustaría hablar de un libro que me encanta y que aún leo de vez en cuando. Se trata de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Este libro fue publicado por primera vez el 6 de abril de 1943, en francés. Desde entonces, se ha traducido en todas las lenguas y aún hoy sigue siendo un libro comercializado y adquirido. Se ha convertido en un clásico gracias a la ternura que desprende y al mensaje pedagógico que transmite tanto a niños como a mayores, ya que no solo cuenta una historia infantil, sino que habla de valores tan importantes hoy en día como el amor, la amistad y la solidaridad, valores que parecen de capa caída en estos últimos tiempos.

Argumento

Este libro nos cuenta, a primera vista, la historia de un piloto que sufre una avería en su avioneta y aparece en el desierto del Sáhara, con provisiones de agua para 8 días y con su avioneta por reparar. Allí conoce a un pequeño niño, del que poco después se hará amigo, que le enseña a ver la vida desde unos ojos de niño y a darse cuenta de lo “mal” que vivimos los adultos. El hombre va descubriendo, poco a poco, la forma de vida de este Principito; vive en un país donde casi no cabe él, tanto que le permite ver 43 puestas de sol al día y tiene que luchar, día a día, contra los baobabs que intentan quitarle el poco sitio del que dispone y cuidar la flor que le hace compañía. Aparecen diferentes personajes como el narrador, la rosa, el zorro, la serpiente, el geógrafo, el borracho, el vanidoso, el rey….

¿Qué nos puede enseñar?

Como muchos lo he leído dos veces: una en francés, obligada en el instituto, sinceramente no me importó el idioma ni que me obligaran, y otra, ya de adulta y en español. Ésta última lectura supuso para mí el tirón de orejas y la regañina más amable y dulce que me he llevado jamás, y probablemente la más justa. Ya desde el principio del libro el aviador que narra la historia de este personaje entrañable, da sus primeras muestras de enfado hacia el concepto estereotipado de lo que es útil que tenemos, por norma general, los adultos, y nos hace ver el efecto devastador que esta visión sesgada de la realidad puede tener en las habilidades creativas de los más pequeños y en sus sentimientos:

«Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo… , y que pusiera más interés en la geografía, la historia, el cálculo… Y fue así como abandoné, a la temprana edad de seis años, una magnífica carrera de pintor, descorazonado por el fracaso de mis dibujos uno y dos.»

Hace referencia también a la falta de comprensión del adulto ante el mundo infantil y su prolija imaginación y creatividad.

Para mí este libro trata de lo que vamos perdiendo con el paso del tiempo y de las derrotas que vamos acumulando al hacernos adultos, que cambian nuestra visión del mundo, privándonos total o parcialmente de la capacidad de asombro, fantasías, ilusiones, del afán por aprender, la búsqueda de respuestas … pero sobre todo de la capacidad de disfruntar de las cosas bellas y pequeñas.

Intenta hacernos reflexionar sobre lo que es verdaderamente importante y lo que no lo es, sobre cosas como lo que debiera importarnos de las personas que conocemos y la escasa relevancia que deberíamos darle a su posición social o económica y, en general, al valor material de las cosas:

«… los adultos tienen gran afición por los números. Cuando se les habla de un nuevo amigo jamás preguntarán lo esencial; jamás inquieren: ¿Cómo es el timbre de su voz? ¿Cuáles son sus juegos preferidos?…, sino que preguntan ¿Qué edad tiene?…¿Cuánto pesa? ¿Cuanto gana su padre? «

Nos enseña las premisas para distinguir si estamos realmente vivos. Nos cuenta qué es en realidad es vivir y nos deja preciosas pistas sobre los auténticos pequeños y grandes placeres que dan sentido a la vida.

Hace caer en la cuenta de lo egocéntricos y absurdos que podemos llegar a ser y de la visión tan simplista del mundo y de los demás que se nos ofrece a través de nuestro ego:

«No sabía el principito que para los reyes el mundo es muy simple, ya que todos los hombres son sus súbditos»

Nos cuenta que una de las cosas más bellas de la vida es lo que ésta guarda sólo para que nosotros lo descubramos o, por qué no, soñemos con descubrirlo.

Si alguna te has preguntado por qué son más fuertes tus sentimientos hacia algunas personas que objetivamente no se diferencian en apenas nada del resto, y que tu siempre pensaste que eran únicas, lee el principito y cuando encuentres el personaje de un zorro, probablemente encontrarás también alguna clave para descifrar el enorme misterio que para los humanos suponen muchas veces los sentimientos. También en esta parte, casi seguro, encontrarás alguna de las posibles causas de la soledad humana.

Mi opinión

El principito, desde mi humilde punto de vista, no es sólo una bella historia con moraleja, es más que eso, una guía para redescubrir los sentimientos y las cosas pequeñas como lo mejor que tenemos y que tendremos, para saber vivir con mayúsculas. Es un lugar donde aprender aquello que realmente nos hará felices y que probablemente ya hemos olvidado por el sólo hecho de haber crecido ( tal vez debiera decir envejecido).

Os aseguro que desde que lo leí empecé a ver algunas cosas como si las viera por primera vez.

No obstante las interpretaciones son siempre subjetivas y de cualquier fragmento de este libro podrían sacarse muchas más conclusiones pero, eso si lo puedo asegurar, siempre serán positivas y aleccionadoras.

Es un libro breve, ameno y de fácil lectura, con un vocabulario sencillo y simpáticas ilustraciones, que en el peor de los casos te hará pasar un rato agradable y en el mejor te devolverá en parte tus ojos de niño.

Sí, sí, ya sé, muchas de las cosas que nos cuenta el principito las sabemos de sobra pero decidme que de vez en cuando no es necesario que alguien nos las recuerde… pues… ¡hala! ¡a leer!. Si no lo has leído ¡No te lo pierdas!.

¿Habéis visto la película?

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