Ami, el niño de las estrellas

Tuve conocimiento de “Ami, el niño de las estrellas” por dos vías, ambas argentinas. Es un libro muy conocido y casi de lectura obligatoria para los niños en Argentina, pero aquí más bien se conoce poco.

Según pone en la contraportada muchos educadores hacen leer este libro a sus alumnos para inculcarles el hábito de la lectura a la vez que unos valores superiores, habiendo estado incluido en algunos programas oficiales de estudio.

De hecho, una amiga mía, argentina, me dijo que cuando ella era pequeña este libro era lectura obligada en todos los colegios pero luego lo retiraron porque se temía que podía ser de alguna secta o algo así. Que se manifiesten los argentinos que andan por aquí y me leen… Yo que lo he leído no le veo fundamento a este temor, es un libro tipo “El principito” pero sin alcanzar su perfección, una fábula para niños y adultos, que te cuenta una historia, te alimenta el alma, te da enseñanzas de vida, nada más. Es, por lo tanto, un libro que pide más de una lectura, una más rápida, para leer la historia, y otras más tranquilas para ir recordando todo lo que se cuenta…

El autor es Enrique Barrios, nacido en Caracas en 1945, mitad venezolano, mitad chileno. Actualmente reside en las Islas Canarias. Ya desde pequeño tuvo altos intereses, preguntándose esas grandes cuestiones de la vida, a dónde vamos, de dónde venimos, en qué parada bajamos (perdón, esa se ha colado…). Ya de más mayor se dedicó a investigar los místicos, la sabiduría milenaria, el Nirvana… Con 18 años conoce en Caracas un hombre muy místico, que fue su sendero espiritual y guía durante largos años en cada periodo que visitaba Caracas. En 1985 escribió “Ami, el niño de las estrellas” para dar a conocer su filosofía, inspirado por una luz extraña que permanece durante horas en la región central de Chile. El libro se publica en 1986 y supone un gran éxito de ventas y pronto recibe el respaldo de varios Ministerios de Educación. Hasta la fecha el libro se ha editado en doce idiomas distintos y se han vendido más de un millón de ejemplares. (Esta información es por gentileza del Sr. Google, que me ha llevado a la web del escritor, que quede claro que yo no soy una enciclopedia ambulante).

Decía al principio que tuve conocimiento de este libro por dos vías, lo comenté y tal, y por mi santo el año pasado (el 2 de septiembre, se lo apunten y me feliciten, oigan) me lo regalaron…pero en catalán. Veamos, me gusta leer en catalán, es mi idioma materno, ya más allá de una cuestión nacionalista o no, es el idioma en el que me he criado y me expreso, por lo que me siento más cómoda leyendo, hablando o lo que sea, en catalán, pero no, en este caso el libro no tendría que haber estado en catalán.

Siempre que sea posible un libro, como una película, tiene que ser leído en su lengua original y sobretodo en este caso, que es un español tan “dulse”. Además, no es que esté muy de acuerdo con el trabajo que ha hecho este traductor (puestos a decirlo todo diré que se llama Daniel Rangil Brunet y que ha cometido numerosas faltas de ortografía) y en algún criterio que ha seguido.

Antes de empezar, dejo una cita textual que hay en el inicio del libro (textual, textual, no lo sé, recordad que traduzco del catalán): ADVERTENCIA (Dirigida solo a adultos) No sigan leyendo, no les gustará: lo que sigue es maravilloso.

Argumento

El protagonista es un niño que se llama Pedro. Aquí es donde me falla básicamente el traductor, no tendría que haber traducido el nombre del niño, los nombres propios no se traducen, pero él le llama Pere. Hasta ahí pasable, pero resulta que el otro protagonista, Ami, el niño de las estrellas, le llama Pedrito todo el rato. Y el traductor, no contento con haber catalanizado al niño, sigue más allá y también hace el diminutivo, de Pere, Peret. Vamos, que le quita mucho encanto a la historia, porque de Peret solo hay uno y te pasas la historia esperando que el niño arranque con eso de “una lágrima cayó en la arena, en la arena cayó tu lágrima…”

Resumir el argumento es sencillo, Pedrito (no, yo no le llamaré Peret) está en la playa una noche de verano y de golpe ve una especie de avión que cae al mar. Cree que se trata de un accidente pero al poco tiempo ve salir a nado a un niño, vestido como un astronauta. Hablando el niño le cuenta que es un extraterrestre y que no le puede decir ni su nombre ni el de su planeta porque no existen esos sonidos en el idioma de Pedrito, así que éste decide llamarle Ami, diminutivo de “amigo”.

Pues bien, Ami empieza a contarle cosas a Pedro sobre la evolución de los planetas, la Ley Universal, lo maravillosa que es la vida, y le lleva “de paseo” con su nave, por el pueblo donde está pasando las vacaciones, por la capital, van también a Alaska, a la India, a Tokio…y a la luna, al mundo de Ofir, un planeta lejano…

Y tras una noche movida, Ami tiene que irse para seguir su misión y promete volver con una condición, Pedrito tendrá que escribir un libro relatando lo ocurrido y las enseñanzas aprendidas, pero tendrá que ser un cuento, porque estas cosas llegan más a los niños y los adultos poco crédito le darán.

Algunas de las enseñanzas de Ami

  • No vale la pena preocuparse, pre-ocuparse, ocuparse antes de. Es mejor disfrutar el momento, si llega después a ocurrir lo que temíamos, ya nos ocuparemos entonces de eso.
  • Ami habla de una energía creadora, de una fuerza, de una vibración, de un ser infinito, al que llama Dios o Amor.
  • Textualmente, “la vida no tiene otro propósito que disfrutarla sanamente”.
  • Ami tiene un sensómetro para calcular la cantidad de amor que tiene cada persona. Le cuenta a Pedrito que el nivel de evolución acerca a la persona a la bestia o al ángel. Lo ideal es el equilibrio entre los dos cerebros, uno en la cabeza y otro en el corazón. Si alguien tiene descompensado este equilibrio a favor del cerebro de la cabeza será alguien malvado, pero si el desequilibrio es a favor del cerebro del corazón será alguien bobo, que estará a merced de la gente malvada.
  • “Déjate ir. Tú quieres bailar pero eso que no eres tú, no te lo deja hacer…aprende a conquistar la libertad de ser tu mismo, libérate…”
  • “Aquí, cada día es domingo” (hablando del mundo de Ofir).
  • La Tierra se está autodestruyendo porque la gente no vive de acuerdo con la Ley Fundamental del Amor, por el desequilibrio entre cerebro y corazón a favor del cerebro, por el egoísmo,…
  • Todo está hecho de la materia del amor. Cuando nos queremos referir a nosotros mismos, nos señalamos el pecho, el corazón, porque es nuestro núcleo.

Y bien, ya veis por donde va el libro. Es una filosofía de vida, que se puede o no compartir. Cada cual que elija la suya.

Ya lo había dicho, es una fábula. Una fábula que nos muestra un mundo maravilloso, con amor, felicidad, compañerismo, respeto a todo ser vivo, sin odios inútiles, sin fronteras, sin delitos ni delincuentes, sin policía. Un mundo que, según el libro, podemos conseguir si nos lo proponemos. Una utopía, ¿verdad? ¿O no?

Por cierto, el título de mi opinión es porque Pedro y Ami en un momento escuchan esta canción. Si os fijáis bien en la letra, encierra esta misma filosofía.

Está editado por la Editorial Longseller y son solo 125 páginas de lectura rápida. En la web del FNAC lo podéis encontrar por 8,27€.

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