Memorias de una geisha

Una vez más, y gracias al club de lectura al que está apuntada mi madre, ha llegado a mis manos otro de los libros sobre los que tratan en sus reuniones semanales. Esta vez se trata de Memorias de una Geisha. Una novela ambientada en el exótico mundo asiático de las geishas, tan ajeno y desconocido para los occidentales (al menos en mi caso así ha sido hasta recorrer cada línea de esta novela).

Entre sorpresa y admiración anda mi mente tras la lectura de cada uno de sus capítulos. Adentrarse en un mundo tan desconocido para mi, no me ha dejado indiferente y las reacciones de rechazo por una parte y de lástima por otra, han predominado en el tiempo que me ha llevado terminar la historia de la geisha Sayuri.

Ha sido llevada al cine de la mano del productor Steven Spielberg, estrenándose en Estados Unidos el 9 de diciembre de 2005. Nominada a multitud de los más prestigiosos premios, ganó buena parte de ellos, entre los que caben destacar tres Oscars, un Globo de Oro, un National Board of Review, un Satellite Awards y tres premios BAFTA.

Argumento

Sayuri ha sido una de las geishas más importantes de su tiempo en la ciudad nipona de Kioto, dentro del distrito de Gion. Desde su actual residencia, en la ciudad estadounidense de Nueva York, nos relata su vida comenzando por su más tierna infancia en su pueblo natal de Yoroido, pasando por su dura adolescencia en la Okiya Nitta hasta llegar a su madurez.

La vida de Sayuri no fue fácil desde el principio. Hija de un humilde pescador, queda huérfana de madre a una temprana edad. Pronto será vendida junto con su hermana a un comerciante de pescado, quien se hará cargo de entregarlas a la temida Doña Fuguillas para ser convertidas en geishas. A su llegada a Kioto los destinos de ambas hermanas se separan y, aunque poco más adelante volverán a reunirse de nuevo, sus caminos tomarán sentidos opuestos de por vida.

De este modo, Sayuri queda sola en el mundo, con la única compañía de las dueñas de la Okiya Nitta, que son Tía y Mamita. Pronto conocerá la envidia que sus bonitos ojos grisáceos desencadenan en la geisha jefa de la casa, Hatsumono, quien intentará por todos los medios hacerle la vida imposible y evitarle tanto su aprendizaje como su imparable éxito como geisha entre la sociedad nipona de la época.Pero su destino está escrito y Sayuri consigue convertirse en una de las geishas más famosas del momento, gracias a la inestimable ayuda de otra geisha enemiga de Hatsumono, la gran Mameha, y sus conocidos El Presidente y Nobu.

Personajes principales

  • Chiyo-chan Sakamoto / Sayuri-san Nitta: protagonista de la novela con dos nombres, uno por el que la conocían cuando era una niña y otro el que adoptó al convertirse en geisha. Hija de un humilde pescador y una madre enferma terminal, vive en una casa piripi (llamada así debido a su inclinación haciéndola parecer ebria) junto con su hermana seis años mayor que ella. Chiyo-chan se presenta como una niña despierta e inteligente, preocupada por la situación de la familia y su futuro incierto. Sus ojos gris traslúcidos, así como la cantidad del elemento agua que hay en su cuerpo y su belleza general, la convierten en una geisha bien cotizada y valorada en las altas esferas niponas.
  • Hatsumono: es una geisha del distrito de Gion en Kioto, pequeñita, con un moño altísimo y un carácter bastante fuerte. Trata con desprecio a Chiyo-chan, probablemente debido a la envidia que siente ante la gran belleza de la niña. Es la sustentadora principal de la okiya, razón por la cual todos se vuelcan en su bienestar y en preservar su estado físico y anímico.
  • Tía Nitta: es una de las residentes del Okiya, vestida con un kimono gris y un moño blanco tirante tras la cabeza con algunos mechones negros, cojea debido a que tiene una cadera más salida que la otra.
  • Calabaza: es una niña huérfana procedente de Sapporo, residente en el Okiya, de edad similar a Chiyo-san, de cuerpo delgado y estrecho, y cara regordeta y redonda, razón por la cual se la conoce por el nombre de Calabaza. Al hacerse geisha, adoptará el nombre de Hatsumiyo.
  • Mamita Nitta: es la hermana adoptiva de Tía, un poco más joven. Su nombre real es Kayoko-san. Viste un kimono de gasa de seda amarillo, estampado con ramas de sauce cargadas de hojas verdes y naranjas, y una pipa en la boca. Es una mujer espantosamente fea: el blanco de sus ojos presenta manchas amarillas, el borde de los párpados están en carne viva rodeados de una humedad nebulosa con grandes bolsas, sus encías y lengua son grises y presenta los dientes inferiores como inmersos en sangre. Está entrada en carnes, sus dedos son regordetes y el cuello grueso.
  • Mameha: geisha apodada como Doña Perfecta por Hatsumono y Korin, debido a su cara de óvalo perfecto, lisa y delicada. Será la maestra de Sayuri, quien le enseñará todo lo que sus años de geisha le han enseñado a ella misma.
  • Iwamura Ken: o Presidente (como lo llama Chiyo-san), es un hombre de unos 45 años, con olor a talco en su piel, rostro abierto y sosegado, rasgos suaves y serenos y cabello cano peinado hacia atrás. Representará una gran ayuda para Chiyo-chan para esclarecer sus anhelos sobre la conversión en geisha. Es el fundador de la Compañía Eléctrica Iwamura.
  • Nobu Toshikazu: mano derecha de Iwamura Ken y director de la empresa de la que ambos son socios. Es dos años menor que él y un personaje que goza de gran fama debido a un accidente que sufrió en la guerra y que le produjo graves quemaduras por todo el cuerpo, especialmente por la cara, así como la amputación de un brazo hasta el codo.

Clase rápida del japonés de geisha

Esta novela, por su naturaleza, está repleta de nuevo vocabulario originario de oriente. A continuación se exponen algunas de las palabras más representativas en la historia, por orden alfabético:

  • Amakuchi: tipo especial de sake ligero y dulzón.
  • Bodhisattva: se puede interpretar como el ángel de la guarda que vela por nuestra seguridad.
  • Danna: termino utilizado por las esposas para llamar a sus maridos. Si el término es nombrado por una geisha, se refiere a su «padrino», quien paga todos sus caprichos y gastos.
  • Datejime: cinturilla que va por debajo del obi del kimono de un geisha.
  • Ekubo: pastel de arroz japonés que significa «hoyuelo» debido a que tiene un hoyuelo en su parte superior con un pequeño círculo rojo, que lo hace muy sugerente. Las geishas los regalan en cajas forradas con papel de seda a los hombres que frecuentan cuando están preparadas para su mizuage (o pérdida de la virginidad).
  • En: vínculo kármico de por vida establecido entre dos personas.
  • Fue: flauta japonesa en la que se instruyen las geishas.
  • Furi: tela de la manga del kimono que cuelga formando una especie de bolsa.
  • Hitoe: enaguas de entretiempo sin forrar que suelen utilizar las geishas.
  • Hataki Komi: nombre que recibe uno de los movimientos de sumo.
  • Jizo: estatua que venera el alma de un niño que ha partido.
  • Koshimaki: banda de seda que las geishas se colocan alrededor de las caderas desnudas. Quiere decir envoltorio de las caderas.
  • Kuroyaki: perfume elaborado con madera quemada y molida.
  • Kurotami: o ‘el Valle de las Tinieblas’, se refiere al periodo comprendido entre la Depresión y la II Guerra Mundial.
  • Mag-jongg: juego típico de japón.
  • Matcha: espumosa mezcla verde hecha con hojas de té en polvo batidas con agua hirviendo. Tiene aspecto de agua jabonosa y sabor amargo.
  • Miso: uno de los ingredientes con los que se elabora sopa.
  • Mizuage: pérdida de la virginidad de una geisha.
  • Momoware: peinado de las jóvenes aprendizas a geisha.
  • Nagauta: tipo de canto en el que se tienen que instruir las aprendices a geishas.
  • Netsuke: broche de marfil.
  • Nezumi: ratón.
  • Nukapan: salvado de arroz frito con harina de trigo.
  • Obi: una prenda del atuendo de las geishas fabricado de una tela pesada y gruesa que se va enrollado en la cintura y sujetado con una docena de cintas y broches.
  • Obijime: cordón que sujeta el obi del kimono de una geisha.
  • Ohana: palito de incienso de una hora de duración que se utiliza para pactar los honorarios de una geisha.
  • Okawa: tambor un poco más grande que el Tsutsumi que se toca apoyándolo en el regazo.
  • Okiya: lugar donde viven las geishas.
  • Okobo: altos zapatos de madera que llevan las aprendizas a geisha con bastante tacón que se sujeta al pie con unas bonitas trabillas de laca.
  • Rickshaw: taxi nipón parecido a un carro, consistente en un asiento sobre dos ruedas tirado por un hombre.
  • Ro: enaguas ligeras de gasa de seda para la estación cálida que suelen utilizar las geishas.
  • Sanbon-ashi: dibujo que llevan las geishas en la nuca.
  • Sarashi: técnica para tocar el Taiko consistente en golpearlo con una mano al tiempo que se levanta la otra.
  • Setoguro: es una clase de cerámica.
  • Shas: una de las partes del atuendo de geisha.
  • Shamisen: laúd japonés algo más pequeño que una guitarra formado por fino mástil de madera con tres grandes clavijas en el extremo. La caja de madera es pequeña y lleva una piel de gato muy tensa parecida a la de un tambor.
  • Shinto: una clase de altar típico en japón.
  • Sho-jo: graduación más baja que se puede tener un general.
  • Sutras: son una especie de rezos.
  • Tabi: calcetines blancos que las geishas se abotonan a un lado y quedan pegados al pie.
  • Tadon: tipo de polvo de carbón aglutinado con alquitrán que desprende un desagradable edor al arder.
  • Tai-an: día más favorable de la semana budista de seis días.
  • Taiko: es el tambor más grande de todos que se pone de lado sobre una plataforma y se toca con unos gruesos palos.
  • Tai no usugiri: plato típico consistente en besugo cortado fino como el papel y acompañado de salsa ponzu, servido en una fuente en forma de hoja.
  • Takumakura: especie de almohadón alto, parecido a una peana, fabricado en madera utilizado por las geishas para no estropearse los costosos y elaborados peinados.
  • Tsutsumi: tambor de tamaño pequeño que se sujeta en el hombro y se toca con la mano.
  • Uchicomi: técnica de tocar el Taiko consistente en traer el brazo con el palo al pecho y balancearlo hacia atrás para golpear el tambor.
  • Umeboshi ochazuke: sobras de arroz con ciruelas agrias en salmuera, mojado en té caliente.
  • Wareshinobu: peinado típico de las jóvenes aprendices a geisha.
  • Yokozuma: rango más alto al que puede llegar un luchador de sumo.
  • Zakone: término utilizado para referirse al hecho de dormir mujeres y hombre juntos en la misma habitación.
  • Zori: calzado típico.

Escenarios

La historia de Chiyo-san comienza en torno a 1930 y continúa hasta 1956.

Se nos presenta el Japón de principios del siglo XX, en el que casas de té, casas de citas y okiyas inundan las ciudades. Los ricksaw hacen las veces de taxis y el tránsito de importantes personalidades niponas en busca de la compañías de geishas es constante. Las diferencias sociales entre las clases rurales de los pueblos y aldeas y las clases urbanas de grandes ciudades es más que evidente. Los estragos causados por la Depresión y la II Guerra Mundial también quedan bien reflejados en la historia y en los cambios de vida y costumbres de sus personajes.

Algunos de los lugares más destacados mencionados a lo largo de la novela son los siguientes:

  • Hakone: ciudad al este de Japón.
  • Isla de Amami: isla de Japón donde viaja Sayuri junto con El Presidente y Nobu, y que hará dar un giro inesperado en la historia.
  • Kioto: lugar donde son llevadas Satsu y Chiyo-chan para ser adoctrinadas en las artes de las geishas. Caben destacar algunos lugares tales como: avenida Kawaramachi, arroyo Sirakawa, avenida Higashi-Oji, avenida Shijo, bahía de Osaka, barrio Motoyoshi-cho, casa de citas Tatsuyo, casas de té Awazumi, Ichiriki (la más famosa de Japón), Komoriya, Mizuki, Shunju, Shirae, Tatemastu, Yashino, distritos de Gion, de Hanamicho, de Miyagawa-cho, de Pontocho, de Tominagacho, hospital de la Prefactura de Kamigyoll, monte Fuji, parque Maruyamo, posada Suruya, restaurante Kitcho, río Kamo, teatro Kaburenjo, teatro Minamiza, templo Nanzen-ji.
  • Nueva York: actual lugar de residencia de Sayuri. Se mencionan lugares como: La Quinta Avenida o Park Avenue.
  • Senzuru: pequeña población costera vecina de Yoroido, sucia y maloliente en la que reside el Señor Tanaka Ichiro. Destacan algunos lugares tales como: templo Hoko-Ji.
  • Shizuoka: ciudad de paso de Japón donde se intercambian los trenes.
  • Yoroido: es un pueblecito de la costa del Mar de Japón donde vivía Chiyo-san con tu hermana y sus padres cuando tenía 9 años.

Edición

Se trata de la 1ª edición publicada en mayo de 2010 por la editorial madrileña Santillana. Forma parte de una colección diseñada por Silvana Mattievich. Su título original es Memoirs of a Geisha, escrita por Arthur Golden en 1997. Fue traducida por Pilar Vázquez Álvarez en 1999. El diseño de la cubierta está basado en el cartel de la película Memorias de una Geisha, donde se puede apreciar el rostro pálido de un geisha bastante joven tapado parcialmente con su melena negra, en contraste con el rojo intenso de sus labios y el azul grisáceo de sus ojos. El diseño del interior de la novela corre a cargo de Raquel Cané.

La novela tiene un tamaño de 14,5 x 22 cm aproximadamente, con tapas blandas. El tamaño de la letra es mediano-pequeño y cuenta con un total de 551 páginas, dividida en 35 capítulos de extensión variable. Cada capítulo aparece coronado con una pequeña ilustración de unos 2×2 cm representativo de la sociedad nipona, como puede ser una flor de cerezo, un dragón, una caña de bambú, etc. Previo al inicio de la novela se encuentran las notas del traductor, y al final de la misma está el apartado de agradecimientos.

Autor

El estadounidense Arthur Golden es el autor de esta novela. Tal como se indica en la novela, estudió Historia, Arte y Lengua Japonesa en la Universidad de Harvard, contando además con un Master en Historia de Japón y en Inglés por las universidades de Columbia y Boston.

Opinión personal

¿Qué me ha parecido la novela? Pues sencillamente me ha encantado. Es una de esas novelas que al terminarlas te hacen sentir vacío, apenado y deseoso de continuar sabiendo de la historia de sus personajes. Si hubiera una segunda parte la buscaría sin dudarlo un instante. Entiendo que no a todo el mundo pueda gustar este tipo de literatura, pero en mi caso casa perfectamente con mis gustos literarios.

El exótico mundo de las geishas tal como nos lo pintan, no lo es tanto. La protagonista pasa mil y una calamidades hasta convertirse en lo que más desea. Las aprendices deben someterse a duros entrenamientos y clases intensivas así como al desarrollo de destrezas tales como la danza, el canto, los instrumentos musicales, la interpretación teatral, las buenas formas en la mesa, la atención hacia los hombres, y un largo etcétera. Sus esfuerzos deben ir siempre destinados a conseguir que el hombre se sienta cómodo y distraído.

La vida de una aprendiz no es fácil. Al principio pueden sentir admiración por su maestra (que suele ser una geisha adulta), por los maquillajes, los sutiles movimientos, la delicada forma de andar, los exquisitos diseños y coloridos de los kimonos, la forma en que usan el abanico o los instrumentos musicales… pero poco a poco irán descubriendo que ser geisha implica muchos sacrificios, como la puja por su mizuage (pérdida de la virginidad a una edad temprana, sobre los 15 años), la rivalidad entre compañeras así como la aparición de un danna o protector.

Me ha encantado las descripciones de ambientes tan idílicos como los trabajados jardines japoneses, con sus estanques, su cerezos en flor, sus cisnes, sus caminitos de piedras blancas y sus templos y altares Shinto. Otros lugares son bastante más desagradables como las fábricas de pescado, los talleres de costura o las fábricas de tintes.

Una de las cosas que más me ha impactado al llegar al final de la novela es que tanto el personaje como la historia de Sayuri son ficticios. Desde el inicio de la novela he sobreentendido que la historia era verídica, pero en los agradecimientos, el autor aclara este punto.

¿La recomendaría? Sin duda alguna sí, 100% recomendable. Nunca está de más aprender de una cultura tan diferente a la nuestra y saber valorar lo que tenemos y lo que nos falta.

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