Los aires difíciles

“Los aires difíciles” es, de momento, el único libro que me ha gustado en lo que va de mes, aunque casi tendría que decir del mes pasado, pues su lectura me ha durado aproximadamente un mes y ya hace más de dos semanas que lo terminé. No es habitual que un libro me dure tanto, pero este es bastante extenso (unas 800 páginas) y la prosa de la autora no es precisamente simple. De todas formas, lo he compaginado con otras novelas.

Teniendo en cuenta la mala racha lectora que llevo desde que lo terminé, creo que las cuatro estrellas que le doy de calificación aún tienen más mérito. En cierto modo, cuando un libro te parece bueno o muy bueno, los que le siguen lo tienen más difícil para gustarte porque el listón está alto y cuesta alejarse de una historia que te llegó (y con la que estuviste entretenida nada menos que un mes) para adentrarte en una diferente. Pienso, pues, que la lectura de este libro pudo influirme, aunque viendo que ya llevo cuatro libros que no me convencen (uno no lo pude ni terminar), creo que el problema también es mío. En fin, espero que esta racha se termine pronto, pero a día de hoy creo que esta opinión será mi única opinión positiva sobre un libro en varias semanas.

Almudena Grandes

Almudena Grandes es una de las autoras españolas más destacadas del panorama nacional actual. Ha publicado las novelas “Las edades de Lulú” (1989), “Te llamaré Viernes” (1991), “Malena es un nombre de tango” (1994), “Atlas de geografía humana” (1998), “Los aires difíciles” (2002), “Castillos de cartón” (2004) y su más reciente “El corazón helado” (2007), además de los libros de relatos “Modelos de mujer” (1996), “Mercado de Barceló” (2003) y “Estaciones de paso” (2005). Ha ganado varios premios y algunas de sus obras han sido llevadas al cine.

Hasta el momento he leído cuatro libros de esta autora. El primero fue “Atlas de geografía humana”, que me encantó. Es una historia sobre la vida de cuatro mujeres que trabajan en una editorial. En algunos momentos el estilo de la autora me parecía un poco denso y tardé en terminarlo, pero a pesar de ello conforme avanzaba me gustaba más y me metía de lleno en la vida de las cuatro protagonistas. Sigue siendo el libro de Almudena Grandes que más me ha gustado, así que os lo recomiendo.

El segundo fue “Castillos de cartón”, del que os dejé la opinión en marzo, si no me equivoco. A diferencia de “Atlas de geografía humana”, es más corto y sus personajes no tienen tanta profundidad. Yo lo considero más un relato que una novela. Me gustó su historia (una mujer recuerda su juventud junto a dos antiguos amigos cuando recibe de la noticia de que uno de ellos se ha suicidado), pero no me pareció tan bueno como el otro.

Mi tercer contacto con esta autora vino con “Estaciones de paso”, un libro de relatos al que llegué por pura casualidad (me lo regalaron). No es un mal libro, en absoluto, pero me sirvió para convencerme de que Almudena Grandes, por su forma de escribir, es mucho mejor en las novelas largas que en los relatos. En fin, lo dicho, no me pareció un mal libro y alguno de los relatos me llegó, pero en comparación con otras obras de la autora “Estaciones de paso” es totalmente prescindible.

Finalmente, he leído “Los aires difíciles”, con el que he encontrado algunos puntos en común con “Atlas de geografía humana” y es el segundo que más me ha gustado de los cuatro, precisamente por detrás de “Atlas ”. Además, tengo en la estantería “Malena es un nombre de tango” (al que le tengo muchas ganas) y “Te llamaré Viernes”, y estoy esperando recibir “Las edades de Lulú”.

Quien lo tuvo todo y luego lo perdió

Sara Gómez Morales es la hija pequeña de una familia muy humilde. Tan humilde, que Sara no fue una hija deseada y sus padres tuvieron que tomar la decisión de permitir que una mujer adinerada que nunca pudo tener hijos se hiciera cargo de ella durante la infancia y la adolescencia, aunque sin perder la relación con ellos. La niña creció junto a una mujer que le hacía de madre sin serlo, no le faltaba de nada, y se sentía mal cuando visitaba su verdadera familia mejor vestida que sus hermanos y con más juguetes que ellos.

Pero llegó al final de su adolescencia y Sara se llevó un regalo muy triste: tenía que volver con su familia biológica, su madrina (la mujer rica) ya había cumplido su deber. La joven nunca rechazó a sus verdaderos padres, pero siempre había visto a su madrina como su madre, y fue un golpe muy duro. Por un lado, el odio hacia una mujer en la que había confiado durante toda su vida. Por el otro, el dolor por pasar de una vida acomodada a una vida humilde, en la que el amor de su ‘nueva’ familia no compensaba los sueños e ilusiones que se rompieron con este giro de su vida.

A partir de aquí, suceden más cosas, hasta que Sara decide abandonar Madrid y trasladarse a Cádiz. Sólo os hago una pequeña introducción sobre cada historia para que sintáis interés por ellas, pero en el libro se desarrollan mucho más, tienen tanta o más importancia que el presente, pues el pasado se relaciona con lo que ocurre en cada momento y la autora nos va desvelando más partes de la historia conforme avanza el libro.

Tragedia familiar y amor escondido

Juan Olmedo es el hijo mayor de una familia madrileña. Siempre hubo una gran competencia entre él y el segundo hijo, Damián, con el que sólo se llevaba un año de diferencia. Juan era el prototipo de buen hijo: tímido, educado, buen estudiante, tranquilo, etc. Damián era todo lo contrario: despreocupado, lanzado, con mal carácter, etc. Pero a pesar de sus diferencias tenían algo en común: Charo. Charo había salido con Juan, pero después se casó con Damián. Aun así, ella y el hijo mayor seguían siendo amantes y él la quería con locura.

Los motivos por los que Juan llega a Cádiz sí que los sabemos desde el principio, al menos a medias: Charo y Damián murieron en un accidente un año atrás, y Juan se hizo cargo de Tamara y de Alfonso, que hasta entonces había vivido con ellos. Pero, ¿cómo murieron exactamente? ¿Por qué Juan quiso alejar a su sobrina, a Alfonso y a sí mismo de Madrid? Repito lo mismo que con la historia anterior: los detalles del pasado se descubren al mismo tiempo que avanza el presente, la autora intercala las historias.

Personajes

Sólo hablaré de los personajes vivos con cierto peso en la novela, pero que quede claro que algunos del pasado también tienen importancia y están muy presentes en la memoria de los protagonistas.

  • Juan Olmedo. Médico de unos cuarenta años, soltero y sin hijos. Pasó de una vida sin ninguna responsabilidad ni compromiso con nadie a hacerse cargo de su hermano deficiente mental y su sobrina Tamara. Es un hombre educado y tranquilo, que se aleja de los problemas y quiere mucho a los suyos. Sin embargo, a pesar de la calma que lo caracteriza, su pasado está lleno de pasión por una mujer a la que tenía que amar en secreto.
  • Sara Gómez Morales. Es una mujer solitaria de cincuenta y tantos años. Es una persona muy comprensiva y fuerte, que ha aprendido de la vida. Todos confían mucho en ella y nunca se han llevado una decepción. Diría que Sara es, ante todo, buena persona. Pero a pesar de la vida tranquila que lleva ahora, su pasado no fue fácil y tuvo que espabilarse como pudo para salir adelante. Sus nuevos vecinos la ven como una señora amable y respetable, ni se imaginan todo lo que tuvo que pasar en su vida.
  • Maribel. Tiene treinta años, nunca ha salido de Cádiz y se encarga de la limpieza de las casas de Sara y Juan. Su vida quedó marcada cuando de muy jovencita se quedó embarazada y su marido la acabó dejando tirada con el niño. Maribel es todo lo contrario a Sara y Juan: no tiene tanta formación académica, es más bruta hablando, y ella no puede dejar su pasado atrás porque su hijo vive y no puede borrarlo. Es un personaje que cae bien enseguida, cuando empecé el libro las partes que más me enganchaban eran aquellas en las que aparecía ella.
  • Andrés. Es el hijo de Maribel, un niño de once años que a priori no se parece en nada a su madre. Es tranquilo, inteligente y educado, enseguida se hará muy amigo de Sara. En el libro no se explica claramente, pero conociendo la historia de Sara pienso que posiblemente Andrés le recordaba a ella cuando volvió con su familia biológica aun teniendo más educación y posibilidades que ellos.
  • Tamara. Es la sobrina de Juan. Tiene la misma edad que Andrés y enseguida se hacen amigos. Los traumas de una niña que ha perdido a sus padres podrían dar mucho de sí en una novela, pero lo cierto es que en “Los aires difíciles” se otorga más importancia a los otros personajes y la vida de Tamara queda en un lugar muy secundario.
  • Alfonso. Es el hermano pequeño de Juan y sufre una deficiencia mental desde que nació. Es un personaje entrañable, como un niño grande (de hecho, cuando Sara se encarga de los niños a veces también se ocupa de él). Durante gran parte de la novela su papel es muy discreto, pero al final se acaba viendo que su personaje no fue creado en vano.

Estilo

Almudena Grandes escribe muy, muy bien, no me extrañaría nada que en el futuro sus obras fueran un referente de la literatura de nuestra época. Aun así, creo que su maravillosa forma de escribir es a la vez el mayor defecto de sus novelas.

Me explico: el estilo es bastante denso, los párrafos son muy largos (incluso de varias páginas), apenas hay diálogo, la adjetivación es abundante y el libro no se caracteriza por su acción aunque a pesar de ello cuenta historias excelentes. El problema viene porque un estilo como este puede hacerse pesado y no me parece recomendable para cualquier lector. En definitiva, que aunque la autora escribe muy bien y sabe hacer metáforas y poner los adjetivos en su lugar, no se la puede considerar amena.

En mi caso particular, al principio me resultó pesado y me costó unas 200 páginas cogerle el punto (aunque hasta entonces no me disgustaba, ni mucho menos), pero a partir de ahí ya me había acostumbrado a su prosa y seguir fue mucho más fácil. Incluso llegué a engancharme y a perderme en su historia, hasta el punto de olvidarme del tiempo que llevaba leyendo, que creo que es lo que se busca con cualquier lectura, que te meta en lo que está narrando y te llegue. Por este motivo, si empezáis el libro y os cuesta leerlo, os animo a no dejarlo, porque conforme avanza va a mejor (aunque también digo que si tenéis muy claro que no os gustan los libros densos mejor que no os acerquéis, porque quieras o no son casi 800 páginas con este tipo de prosa).

Una novela que crece a medida que avanza

La verdad es que el libro me ha gustado mucho, aunque no llega a las cinco estrellas. Para empezar, los personajes son interesantísimos. Son gente normal, ni héroes ni personas extravagantes, pero también como mucha gente normal, han tenido unas vidas difíciles que les han dejado secuelas en su forma de ser y de comportarse. Todo esto se aprecia en el libro, los protagonistas son ricos en matices, su personalidad no puede estar mejor construida y todos tienen vidas complejas. A la autora no se le ha escapado nada, cada punto de su forma de ser y sus miedos tiene una experiencia pasada en la que apoyarse.

La historia (o mejor dicho, las historias) también está muy bien. No es la típica historia fascinante con muchas aventuras, pero las vidas de Juan, Sara y compañía tienen tantos recovecos en los que indagar que la trama da muchísimo de sí. Mientras leía no dejaba de pensar que Almudena Grandes tiene un mérito enorme al escribir estas historias, tan completas y tan llenas de detalles con algún significado. Sus novelas son largas, pero lo que es paja, relleno, no tienen. No todos los escritores tienen tanta imaginación y son capaces de plasmar lo que tienen en la cabeza sin que les escape nada y además con tan buena prosa.

Respecto a la manera de narrar el libro, alternando el pasado y el presente, debo reconocer que al principio me costó un poco situarme. Tened en cuenta que tenemos el pasado de Juan, el pasado de Sara y el presente de ambos con Maribel y los niños (que no tiene por qué coincidir en una sola trama). Además, la manera de narrar los pasados no es lineal, hay saltos. De todas formas, aunque al principio me perdí un poco y me daban rabia los cambios en el tiempo porque cuando me empezaba a enganchar una historia pasábamos a otra, conforme el libro avanza no hay problema. Lo he podido seguir todo perfectamente y llegó un momento en el que los saltos no me molestaban (al contrario, estaba deseando saber qué había ocurrido en cierta historia pasada).

Las dos historias pasadas son muy interesantes, pero si tengo que escoger una, me quedo con la de Juan. Creo que el hecho de que tenga más pasión y un poco de misterio (todo el misterio que puede tener la vida de una persona normal) hacen que enganche más desde el principio y que en general tenga más peso que la de Sara. De todas formas, no me canso de decir que ambas historias están muy bien construidas. La autora no cae en estereotipos, y aunque algunos puntos pueden parecer previsibles, siempre consigue sacar algo que no esperabas y te sorprende.

A veces, los libros con una prosa densa y recargada realmente sólo son buenos en los aspectos formales y no en la historia que cuentan, que acaba siendo algo sosa. Con Almudena Grandes esto no ocurre, ni en esta novela ni en ninguna de las que he leído de ella. Además de escribir bien, tiene algo que contar, hay historia, y de lo más compleja por todos los lados. Por este motivo pienso que los libros largos de esta autora, si consigues terminarlos, te aportan muchísimo: hay riqueza de texto y riqueza de historias.

Tal y como me ha ocurrido con otros libros de esta autora (en especial “Atlas de geografía humana”, la otra novela extensa suya que he leído), conforme avanza mejora y te metes más en la historia. Recuerdo que con “Atlas ” me ocurrió lo mismo que ahora: al principio me costaba un poco seguir la historia y me daba pereza el estilo denso, pero en cuanto me acostumbré cada vez me parecía mejor en todos los aspectos. Por eso pienso que aunque al principio cueste un poco leerla, merece la pena seguir y no abandonar sus libros.

Haciendo un repaso, “Los aires difíciles” es el segundo libro que más me ha gustado de Almudena Grandes, por detrás de “Atlas de geografía humana” y por delante de “Castillos de cartón” y “Estaciones de paso”, que más bien son relatos. Una vez más vuelvo a convencerme de que esta autora es mejor en las narraciones largas. Tengo ganas de seguir leyéndola, aunque eso sí, dejando pasar un tiempo entre libro suyo y libro suyo, para no acabar saturada por su estilo complejo.

Conclusión

“Los aires difíciles” me parece una buena novela y me ha gustado. Su lectura me ha durado bastante tiempo porque es un libro largo y al principio me costaba situarme en su historia, pero no me arrepiento de haber seguido leyendo porque lo he acabado disfrutando mucho. Los personajes y sus vidas son interesantísimos, ricos en matices y con cada acción cuidada al detalle, se nota que hay mucho trabajo y esfuerzo detrás del libro. El estilo, al ser denso, puede hacerse pesado, pero conforme la historia avanza te acostumbras a este tipo de narración y es mucho más fácil continuar la lectura. En definitiva, lo recomiendo, aunque si sois más de lecturas ligeritas será mejor que busquéis otra cosa.

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