El corredor del laberinto

Mi adquisición más calentita, este libro también reciente, aún desconocido y difícil de conseguir en las tiendas: El Corredor del Laberinto , del escritor James Dashner. Me he encontrado con un nuevo título que reúne esas historias con jóvenes al límite que tanto me llaman, y resulta ser otra novela que, si bien no será la pionera ni la definitiva, es perfectamente válida para disfrutar de unas cuantas sesiones de lectura con un ritmo sin tregua y una originalidad propia, aunque beba de otras fuentes. Lo que viene a ser un libro con carisma que hasta me ha animado a escribir de nuevo sobre algo que he leído

James Dashner

Estadounidense nacido en Georgia, tiene ya publicadas dos sagas infantiles y juveniles: The Jimmy Fincher Saga , y otra que a ver si viene para acá porque pinta estupendamente, The 13th Reality . Trata de misterios en mundos y realidades paralelas.

De El corredor del Laberinto podría hacerse una película, la 20th Century Fox ha comprado los derechos.

Argumento, el claro y el laberinto

Thomas, protagonista indiscutible, se despierta sintiendo frío, desorientación, y un tacto metálico bajo sus pies. Antes de que recuerde nada, unos muchachos abren el recinto cerrado en el cual él está siendo transportado y lo arrastran hacia el Claro, una inmensa llanura rodeada por paredes de piedra. Allí se encuentra con un montón de muchachos que hablan empleando unas palabras un tanto extrañas. Rápidamente le ponen al día: es el último que de momento ha llegado al lugar, ya que una vez al mes llega un chico nuevo.

Siempre es un chico. Todos han aparecido sin recordar nada de sus vidas anteriores exceptuando sus nombres.A lo largo de los años, mientras iban llegando uno a uno, han hecho de la inmensa explanada su hogar, de manera que estos chicos se hacen llamar los clarianos. En las cuatro esquinas de la gigantesca planicie hay establos, huertos, un pequeño bosque con cementerio y una gran casa donde refugiarse (con otras estancias, como una enfermería y una celda). Cada uno tiene un trabajo asignado para así poder subsistir, y cada tarea es supervisada por un líder. Todo lo que necesiten, lo piden y los Creadores (personas que son ese “Gran Hermano” que todo lo ve) se lo llevan a través de la Caja, el ascensor metálico en el que Thomas y los demás llegaron.

Además de no tener recuerdos, ni por qué les han llevado ahí, el otro gran misterio se encuentra detrás de la fortaleza amurallada. Por el día hay cuatro puertas o aberturas para adentrarse en un Laberinto. Los chicos más atléticos lo recorren todos los días, para así memorizar la disposición de giros y recovecos, pues están convencidos de que en él está la clave para escapar.

Pero parece tarea imposible: cada día el Laberinto cambia de disposición como por arte de magia, y por las noches las enormes murallas se mueven, también milagrosamente, y cierran todo contacto con el Laberinto. Dentro de él, surgen entonces unas horribles criaturas mitad máquinas y mitad animales, llamadas laceradores, que les destrozarían si les encontrasen. Tienen un cuerpo bulboso, con extremidades en forma de diversas armas metálicas, y su picadura no es letal, pero produce lo que se llama Cambio, con alucinaciones (¿o recuerdos?) y el posible cambio de personalidad posterior.

Otros bichos biónicos, aparentemente inofensivos, son los cuchillas escarabajo, que se escabullen por el Laberinto y el bosque para vigilarlos, con luces rojas y una curiosa palabra inscrita en sus cuerpos

Thomas conocerá a muchos compañeros, pero los principales en la historia son los siguientes:

  1. Newt : firme y fuerte aunque racional y templado, su personalidad equilibrada da confianza a los demás.
  2. Alby : el supuesto líder del Claro, aunque su carácter gruñón y nervioso a veces es contraproducente.
  3. Minho : el líder de los Corredores. También es duro, debido a todo lo que ha vivido dentro del Laberinto, pero a la vez es más accesible que Alby, y con mayor capacidad de decisión.
  4. Chuck : un niño más joven que los demás, por tanto se comporta de manera infantil. Quiere ser útil y valiente pero le puede el miedo. Es realmente cariñoso con Thomas, que decide protegerlo.
  5. Gally : de expresión desagradable, violento y que parece odiar a Thomas por algún motivo desconocido.

Todo este montón de trama que he contado ocurre en no muchas páginas, pero ya veis qué condensación tiene. Cuando Thomas (y nosotros con él) apenas acaba de llegar y hacerse a la idea de cómo y dónde tendrá que vivir, oyen el aviso de que llegará un nuevo habitante al claro. Es la primera vez que llegan dos chicos seguidos, sin que en medio pase un mes. Para más desconcierto, el nuevo “inquilino” resulta ser una chica, que parece dormida, incluso muerta, y con ella llegarán montones de cambios inimaginables en el lugar, juego, experimento o lo que sea que están padeciendo. Más adelante sabremos que ella se llama Teresa.

«Críticas»

No quisiera empañar una de las lecturas que más me han atrapado en los últimos tiempos, y me alegra mucho haberla adelantado y leído la primera entre mis novelas pendientes (¡qué bien he empezado el año!), pero sí hay cosas mejorables.

Thomas es un protagonista un tanto al uso. Me encanta cuando en un libro el protagonista es más atípico y especial, y aquí no lo he encontrado. Aunque está diseñado para experimentar una evolución conforme vaya recordando quién es y por qué está donde está, me he encontrado otra vez con el estereotipo de muchacho noble y valiente que sin presumir de ello está destinado a ser el héroe de su grupo. No obstante, espero aún más cambios en él con las futuras entregas.

Los secundarios como Newt, Alby o Minho me parecieron mucho más interesantes, por sus caracteres cambiantes, su firmeza y algo de duplicidad en ocasiones. La chica de momento tampoco despunta por sí misma, aunque sí por todo lo que su presencia acarrea a los demás.

Tampoco escapa el libro a ciertos tópicos, como la recurrente muerte heroica que se ve venir.

Son detalles que lo alejan de la perfección, sin embargo no puedo más que obviarlas un poco frente a su poder de sorpresa y absorción. Si os atraen remotamente las historias protagonizadas por jóvenes que viven todo tipo de misterios, aventuras, experiencias al límite y emociones que pasan por la paz, dolor, ira, tristeza, miedo o simple vacío, es muy difícil que no os guste al menos la mitad que a mí.

Recomiendo el libro

Como comentaba en la introducción, los géneros literarios en los que se zambulle este libro podrían parecer sobrecargados de títulos. Para evitarlo, no hay mejor recurso que inventarse un escenario atractivo, por lo original de la puesta en escena, el notable perfil de los personajes y sobre todo el frenético devenir de la trama. Y es que El Corredor del Laberinto es un libro que se desarrolla al ritmo de un rayo. Cada puñetero capítulo acaba con una tensión brutal y con nuevos enigmas sobre qué hay detrás de tal experimento que están llevando a cabo con ellos. Casi todos los capítulos comienzan con frases al estilo “Thomas estaba fascinado”, “Thomas se quedó paralizado” o “Thomas sintió que el mundo daba vueltas a su alrededor”.

Es muy difícil que el autor haya conseguido recurrir constantemente y con acierto al gran recurso propio de best-seller, los cliffhanger , que dejan la historia pendiente de un hilo en casi todos los finales de capítulos (que de por sí son cortos y numerados, lo cual agiliza aún más el rimo hasta una velocidad casi supersónica). Pasan tantísimas cosas que no se me ocurre otra manera en que pudiese mejorar la estructura del libro.

Sobre el escenario, lo que más me gustó es que el Claro, el Laberinto y todo lo que los rodea son muy atrapantes, sobre todo porque se combina el peligro nocturno con la relativa tranquilidad diurna. Los niños sufrirán y no tendrán apenas descanso, pero resulta muy interesante que antes de cada sobresalto exista una pequeña “sociedad” organizada donde más o menos se les permite vivir bien, con alimento, refugio y ropa.

No podría decir que el autor tenga un estilo propio al escribir. Bueno, en realidad todos los autores tienen su estilo propio y personal, pero a lo que yo me refiero es a que su manera de redactar no resulta distintiva por ser compleja o florida, sino que su método es más estándar, es decir, con limpieza descriptiva, corrección expresiva y mucha sencillez, lo cual resulta apropiadísimo si lo unimos a narraciones de este calibre. No se le va la mano detallando las escenas fuertes, que las hay, pero tampoco se priva de recurrir a un lenguaje cercano al vulgar.

Toda la narración es en tercera persona, pero desde el punto de vista único y absoluto de Thomas, por lo que creo que en este caso una primera persona sería un narrador mucho más apropiado, aunque apenas se echa de menos.

Hay algunos retoques que me encantaron porque les encuentro referencias a otros libros, pero en esta historia se encuentran perfectamente integradas, sin que suenen ni de lejos a plagios. Está la base de El Señor de las Moscas , pero hay más. Por ejemplo, empezar en un sitio sin saber qué es ni por qué están en él es muy propio de películas fascinantes como Cube.

El lenguaje propio creado de los chicos, modificando palabras (generalmente palabrotas) me resulto familiar: La naranja mecánica . Fucado es algo así como “jodido” o “puto” ; Clonc es algo así como “mierda” ; Pingajo es la manera despectiva aunque a la vez bromista de llamarse entre ellos… Son palabras muy originales, que han sido muy bien adaptadas por la traductora, lo cual agradezco enormemente.

¡Ah! De momento no esperéis una historia romanticona adolescente, básicamente porque no les dan tiempo a los pobres, y eso que hay una conexión y atraimiento interesante entre Thomas y Teresa Ahí lo dejo.

Conforme va llegando el apoteósico final, conseguimos que algunas de las incógnitas principales se resuelvan, pero llegan nuevos misterios, hasta el punto de que cambiará TODO, y se prevé un segundo libro totalmente diferente en cuanto a ubicaciones y muchos personajes. Sí, este es el principio de otra nueva trilogía, pero a estas alturas ya tengo asumido que casi todo lo que me interesa leer tendrá dos o más continuaciones.

¿Y cómo no olvidarme de lo que esta lectura da que pensar? No sólo tenemos espectáculo lector, también nos viene a la mente la idea inmediata pero inevitable de lo mal que puede acabar este mundo, a causa deshumanización de las personas (otra referencia indiscutible: George Orwell en 1984 ). Se puede llegar a una distopía donde humanos odiosos, carentes de emociones, envían a unos niños a una más que posible muerte alegando cualquier excusa. Lo más impactante de este caso es que ni siquiera sabemos la razón.

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