El bolígrafo de gel verde

Feria del Libro de Castellón. Pocos puestos en la Plaza de Santa Catalina. Yo estoy a punto de cambiar de ciudad y ya he empaquetado los libros así que me he quedado sin ninguno para poder leer hasta que me vaya.

Tengo que encontrar un libro que me entretenga algunos días… Tal vez compre uno de García Márquez que no he leído….. Esperaré a terminar de dar toda la vuelta a los puestos y decidirme al final, no sea que encuentre otro que me guste más.

De repente, entre la marea de libros, aparece una portada azul que me llama poderosamente la atención. ¿Eloy Moreno? No, no lo conozco de nada, no me suena el nombre.

Leo la contraportada:

Superficies de vida:

Casa: 89 m2

Ascensor: 3 m2

Garaje: 8 m2

Empresa: la sala, unos 80 m2

Restaurante: 50 m2

Cafetería: 30 m2

Casa de los padres de Rebe: 90 m2

Casa de mis padres: 95 m2

Total: 445 m2

¿Puede alguien vivir en 445 m2 durante el resto de su vida?…

¡Qué curioso!

Me llama tanto la atención… pero al final vuelvo al puesto donde está el libro de García Márquez y en el último momento vuelvo a echar un vistazo a ese misterioso libro. Al final decido llevármelo, cuando lo compro el librero me dice: «No sabes qué ilusión me hace vender este libro, mira, yo lo estoy leyendo ahora. A mi lo que más me llamó es la forma tan original de presentar la novela” Vaya, el librero y yo coincidíamos porque lo que me enganchó fue esa contraportada.

Y así empezó la aventura de conocer este libro, un texto en el que se pega un puñetazo a la cara del lector exhibiendo todos los pequeños detalles que cualquier persona va abandonando en su vida, todos los malentendidos y todo lo que cada uno de nosotros puede estar a punto de perder.

Es la historia de un hombre que se ha ido alejando de su realidad y se refugia en lo más pequeño, en algo que desde fuera nos parece absurdo pero que se ha convertido en su vida, olvidando lo que realmente le importa y lo hace porque no es lo suficientemente valiente como para enfrentarse a sus “fantasmas”. Es un libro para reflexionar, para darse cuenta de las pequeñas cosas y de lo fácil que es olvidar o descuidar lo que nos hace felices.

La novela me acompañó los últimos días de mi vida en Castellón y terminé de leerla justo cuando pisé mi nueva casa en mi nueva ciudad. Me acompañó en todo mi viaje físico y mental desde una vida dedicada exclusivamente al trabajo a una nueva vida llena de tiempo libre, lista para dedicarla a mí y a los demás. Cada página de ese libro me iba enseñando cosas de mí misma, las horas dedicadas a papeles y documentación, la intranquilidad de cada noche por tener que volver al día siguiente, la importancia de la vida de los compañeros de trabajo olvidando la de uno mismo

La última parte del viaje del protagonista discurre en el Pirineo leridano, lugar donde había pasado quince días unos meses antes, parecía una señal, parecía que el destino, con este libro me estaba diciendo que había tomado la decisión correcta.

Cada página de este libro es una llamada de atención por la vida frenética que llevamos, es un pescozón para que reaccionemos ante una vida gris que nos angustia, nos atrapa, nos asfixia y que asumimos como normal. Las emociones fluyen por las letras de un ritmo narrativo impresionante y una historia enlazada a la perfección.

Las últimas páginas son tan emotivas, tan impresionantes, tan dulces y amargas simultáneamente, que rompes a llorar, viéndote en un lago mirando al protagonista.

Contenido de la reseña

Mi opinión

No puede hacer más que recomendar esta novela por un lado, porque es un texto que no dejará a nadie descontento, que será capaz de llenar de sentimientos a su lector; por otro, porque Eloy Moreno es un valiente, es su propio editor y distribuidor, se ha independizado de las grandes distribuidoras, lleva la novela a las librerías, se autopromociona y está luchando por hacer eso que quiere: escribir.

Animaros a leer este libro, porque es maravilloso.

Añado

Eloy trabajó promocionando su novela, llevándola a las librerías, firmando libros, repartiendo puntos de lectura… al final, no era posible promocionar la novela más lejos de su Comunidad Autónoma… Pero llegó una llamada, Espasa estaba interesada en publicar su novela.

Pasando un tiempo me llegó un mail en el que nos comunicaba a todos sus lectores que iba a estar en las librerías la nueva edición de su libro. Además, como manera de agradecer a los lectores la ayuda en la promoción, donó un euro por cada libro vendido a la Fundación Vicente Ferrer, ¡qué lindo!

Este libro sigue haciéndome guiños, parece que el destino quiere que tropiece con él una y otra vez. Os lo recomiendo encarecidamente, si os gusta leer, no os lo perdáis, es fantástico, fresco como el vino verde… Y ahora es fácil de encontrar!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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